El Gobierno de México, con una visión estratégica,
definió como una prioridad la mejora de los esquemas tradicionales del quehacer
público y la reorientación de aquellas áreas gubernamentales que habían
sustituido al ciudadano como eje central de sus acciones. Esto ha permitido
avanzar en esta transformación con la finalidad de impulsar la modernización
gubernamental y lograr una administración pública con mayores estándares de
calidad en los procesos y servicios que ofrece al ciudadano.
La Presidencia de la República de manera conjunta
con la Secretaría de la Función Pública se han
convertido en los principales promotores, entre las dependencias y entidades de
la Administración Pública Federal (APF) de una nueva
cultura de rendición de cuentas, transparencia y combate a la corrupción.
Para lograr lo anterior se han incorporado y
asimilado las tecnologías de la información y comunicaciones que ha sido la
herramienta fundamental, además de incorporar las mejores prácticas de gestión
pública para lograr una administración más eficiente, más ágil y que responda a
las necesidades de la sociedad mexicana del siglo XXI.
El gobierno ha adoptado las medidas
necesarias para poder hacer más con los recursos que dispone. El objetivo es
lograr una combinación entre un gobierno austero con un gobierno eficiente que
ofrezca mayores beneficios a la sociedad, poniendo especial énfasis en la
reducción del gasto burocrático que no agrega valor al ciudadano, en el aumento
del gasto de inversión en infraestructura y programas sociales de alto
beneficio para la población y en el establecimiento de un marco de estabilidad
macroeconómica y equilibrio financiero.
Con la adaptación de las tecnologías de
información, el Gobierno
Digital se ha convertido
en un detonador/facilitador para permitir que
los ciudadanos obtengan información del gobierno y tengan acceso a los
servicios que ofrece desde la comodidad de su casa, oficina o los más de 7 500
centros comunitarios digitales e-México en el territorio nacional, con
conectividad tanto satelital como terrestre.
El reto de forjar un Gobierno eficiente
no es una tarea fácil, que pueda realizarse por decreto o atendiendo de una
manera imitativa a una tendencia mundial, sino que demanda un trabajo serio y
profundo que gradualmente genere nuevas actitudes y conductas tanto en los
servidores públicos como en la ciudadanía.
Los esfuerzos de un Gobierno eficiente
se apoyan en la participación ciudadana en donde el gobierno constantemente
consulte a la sociedad sobre sus necesidades y prioridades para convertirlas en
políticas de gobierno, y que de forma constante se someta a una rigurosa
rendición de cuentas, no sólo en lo que se refiere al uso honesto y
transparente de los recursos, sino también a la calidad con que se utilizan.
El Presidente Felipe Calderón ha asumido el
compromiso de alentar la participación de todos los mexicanos en la tarea de
gobernar. Para ello, los ha convocado a construir de manera conjunta la visión
de largo plazo que no solo oriente las tareas de su gobierno, sino que forme
compromisos entre los mexicanos de hoy y los de mañana.
Para lograr lo anterior, el Presidente Calderón
definió cinco grandes ejes que forman el reto de nuestro país.
1.
Estado de derecho y Seguridad Pública
2.
Economía competitiva y generadora de empleos
3.
Igualdad de oportunidades
4.
Desarrollo sustentable
5.
Democracia efectiva y política exterior responsable